Mostrando postagens com marcador Gangaji. Mostrar todas as postagens
Mostrando postagens com marcador Gangaji. Mostrar todas as postagens

quarta-feira, 17 de agosto de 2011

terça-feira, 8 de fevereiro de 2011

Relaciones Románticas - (em espanhol; Gangaji)

"La gente siempre se pregunta, entonces, ¿cómo funciona esto en mis relaciones? En particular en mis relaciones amorosas.

Bueno, si puedes encontrarte con tu pareja de la misma forma que te encuentras contigo mismo, entonces verás el florecimiento del potencial de lo que llamamos una relación amorosa . Entonces las relaciones no son de hecho relaciones, sino uno mismo descubriéndose a uno mismo más profundamente en una forma diferente, en una manifestación diferente. Entonces, esas llamadas relaciones son vehículos para la más profunda verdad.

Normalmente las relaciones, desafortunadamente, no están basadas en descubrir la verdad. Normalmente están basadas en algún tipo de mantenimiento de la idea del “yo”, de forma que un amante puede estar con un amante porque éste le promete alguna seguridad, le promete una especie de alianza de forma que esa idea del “yo” quede protegida del resto del mundo. En otras palabras, normalmente las relaciones son bastante neuróticas. Pero el potencial, incluso para la neurosis es de descubrir, ¿quién está en relación? ¿quién ama?. Y en eso, descubres lo que es permanente mientras las manifestaciones de este amor son, de forma inherente, impermanentes. Los padres mueren, los hijos mueren, los amantes mueren. El amor no muere. El amor se encuentra consigo mismo, una y otra vez. La permanencia se encuentra consigo misma, una y otra vez.
En todas las relaciones, si uno está dispuesto a amar puramente, entonces uno está dispuesto a que haya nacimiento y muerte, porque uno está dispuesto a ser eso que ama, que es en realidad, amor. Ser amor es no ser nada en particular. Es no agarrarse a nada en particular. Por supuesto, lo que llamamos amor, es amor egoísta, es una imitación sentimental del amor. Y tiene que ver con mucho sufrimiento. Pero lo que es amor verdadero no desea deshacerse del sufrimiento, sino que abraza al sufrimiento hasta tal punto que el mismo sufrimiento se cae, postrado, reverenciando al misterio y magnificencia y la permanencia del amor, mientras todos los objetos del amor vienen y van. Este es el verdadero matrimonio. Cuando tú como corriente o río te encuentras con el océano del amor y te rindes frente a eso. Y te rindes para servir a eso. Eso es matrimonio verdadero. Y… ésa es una vida verdadera, que se vive en ese matrimonio, en ese servicio.

Me gustaría hablar un poquito más sobre las relaciones, ya que es ahí donde la mayoría de personas sienten sus apegos y su sufrimiento. Y sabes, el problema principal en las relaciones es que intentas conseguir algo de alguien , algo que ya está ya presente dentro de ti. Esto se refleja en la relación padre-hijo, donde el padre quizá espera que el hijo va finalmente a darle algo que le falta o el hijo espera que el padre le de algo que le falta. Y ese juego continua cuando nos hacemos adultos con nuestras parejas, con todas la actitudes que provocan sufrimiento como celos, miedos de abandono, ira, posesión, sufrimiento en general.

La oportunidad en la relación es, cuando esos sentimientos aparecen , una vez ha pasado la primera luna de miel del enamoramiento, cuando esos sentimientos aparecen, la oportunidad está en no focalizarnos fuera, en el otro, en la pareja, para ver como se puede arreglar, sino en mirar hacia dentro y estar dispuesto a experimentar lo que sea que quiere evitarse, de forma que si los celos son un problema, si los celos aparecen, incluso si la pareja está teniendo un rol haciendo que esos celos aparezcan , por un momento, en lugar de fijarnos en el rol que quizá la pareja está teniendo, podemos simplemente ir a nuestro interior y experimentar, totalmente, sin movernos, ese estado de celos. Bajo los celos hay algo más profundo para lo cual los celos son una especie de defensa contra ello. A mi me parece que los celos están compuestos de miedo e ira. Es decir, bajo los celos, hay una emoción más primaria que puede ser experimentada directamente . Y estando dispuesto a experimentarla, puede aparecer de todo, quizá cómo fuiste tratado de niño, cómo fue tu primera relación, y eso es interesante y puede incluso ser útil. Pero si el foco está en simplemente experimentar lo que se está evitando , verás entonces que los celos, el rol de los celos, son para distraer tu atención y no sentir el miedo o el dolor, o abandono, o abismo de vacío. Y tendrás la oportunidad de realmente experimentarlo. Cuando estás dispuesto a finalmente experimentar el vacío, la nada, entonces ya eres libre. Porque todas las estrategias son alguna especie de movimiento para escapar de esa experiencia.

De alguna forma, esta invitación es para que experimentes aquello que todas las estrategias intentan que no experimentes. Lo experimentas y la verdad es que en tu experiencia directa te encuentras con una libertad sin límites. Te das cuenta de que aquello que estás buscando en el otro está presente ahí mismo, donde estás, independientemente del otro. Y ciertamente, independientemente de la actividad del otro . Entonces, de una forma natural, llega la claridad. Y, bien decidas romper con el otro, o ser claro con el otro en lo que hace referencia a establecer límites, o lo que es o no es aceptable para ti, todo ello, llega de una forma natural desde ese reconocimiento de la verdad sobre quien eres.

O sea, lo que estoy diciendo es que ese amor que estás buscando por todas partes está ya presente dentro de ti. Puede ser evocado por un cierto número de eventos, o presencias, una montaña puede evocar ese amor, un amanecer puede evocar ese amor, tu amado puede evocar ese amor, tu gurú puede evocar ese amor, pero finalmente, para darte cuenta de que tú eres ese amor tienes que estar dispuesto a ver hacia donde apunta esa evocación y eso está dentro de ti, esa es la fuente de amor . Y en este sentido, incluso las peores relaciones son grandes maestros o grandes vehículos para el verdadero maestro, el maestro dentro de ti. No estoy justificando relaciones abusivas. A veces la gente malinterpreta esto y asumen que lo que digo es que hay simplemente que aceptar cualquier cosa que tu pareja te haga. No digo nada de esto en absoluto. Lo que digo es que la claridad en la relación es responsabilidad. Y responsabilidad, el significado de esa palabra , es la habilidad de responder, no basándonos en el pasado, no basándonos en el miedo, no basándonos en el control del otro . Así, si estás dispuesto a parar, solo por un momento y no seguir a la mente que se apega a la culpa, a un resultado, al análisis, tan sólo a quedarte quieto y experimentar plenamente lo que sea que aparezca . Cuando lo experimentas totalmente, sin reprimirlo, sin dramatizarlo, verás que no es nada. Los celos, o cualquier otra emoción que pueda ser evocada tan solo se sostienen a través del pensamiento , sea ese pensamiento consciente o inconsciente , eso es lo que sostiene esa no tan primitiva emoción como celos, ansiedad, preocupación, culpa… y cuando estás dispuesto a cortar la historia y experimentar lo que hay bajo la culpa, bajo los celos, bajo la ansiedad, bajo la preocupación , entonces tienes la oportunidad de experimentar directamente emoción pura y desde ahí, tienes la oportunidad de experimentar también pura ausencia de emoción .

Sabes, en nuestra cultura en particular, a la gente le gusta experimentar las emociones de alguna manera porque hay una sensación de profundidad y un sensación de libertad. Pero a menudo, el estar dispuesto a experimentar esas emociones encubre el miedo a no experimentar ninguna emoción . Nos hemos definido como seres emocionales y quizá esta definición es un poquito más profunda que la de definirnos como seres puramente mentales, pero no nos llevará a casa. Y lo que evitas, definiéndote como un ser emocional es esa ausencia de emoción , ese vacío, esa nada. Y esta es la invitación . Y cuando estás dispuesto a experimentar eso y cuando lo has experimentado, sabes directamente que quien eres no puede ser definido por ningún estado, haya o no haya emoción . Y eso es libertad. Y entonces hay libertad para que las emociones aparezcan . No dicen nada sobre quien eres. Y hay libertad para la ausencia de emoción . Porque tampoco dice nada sobre quien eres. Entonces sabes directamente que esos estados emocionales o los estados de ausencia de emoción simplemente pasan a través tuyo . Esto es auto indagación . Esto es auto indagación directa tratando con estados emocionales . Y está a tu alcance. Si tus relaciones van bien, está a tu alcance. Si tus relaciones no van bien, está a tu alcance. Está siempre a tu alcance. "

 
Fonte: "Who are you?" Disco 2. Pista nº 5

segunda-feira, 1 de fevereiro de 2010

Como aprofundar esta descoberta? - (Gangaji)


Intensivo em Boulder, Colorado - 11 de maio de 2002

"Obrigada por estarem aqui, por compartilharem desta oportunidade especial de nos reunirmos por um período de tempo intensivo. Ao entrar aqui, recebi uma carta que gostaria de ler para vocês, porque ela expressa uma questão que a maioria de nós traz a estes encontros. Ela também expõe o problema que acompanha esta pergunta.

(Gangaji lê a carta.) Querida Gangaji, qual é a melhor maneira de aprofundar esta descoberta?

Essa pergunta é pertinente, qualquer que seja a descoberta; não importa se a pessoa considera a sua descoberta de si mesmo completa ou incompleta, ou se pensa que tocou apenas um aspecto dela. Esta não é a questão, não é verdade?

(Gangaji lê.) Como posso aprofundar esta descoberta? Como posso falar desta descoberta e como falar a partir dela?

Alguém aqui nunca fez perguntas como estas? Vou lhes dar a resposta agora mesmo. A resposta para ambas perguntas é a mesma: você não pode.

(Gangaji lê.) Qual é a melhor maneira de aprofundar esta descoberta?

Você não pode. Você não pode aprofundá-la.

(Gangaji lê.) Como posso falar desta descoberta e como falar a partir dela?

Você não pode. Estou falando sério. Se desistir de tentar, se desistir de esperar que de alguma maneira poderá aprofundar esta descoberta, ou falar dela ou exprimir-se a partir dela, talvez você possa abrir a sua mente a ISSO que não tem medidas, ISSO de que não se pode falar e que jamais foi expresso em palavras. Talvez você possa parar de tentar torná-la melhor, mais profunda ou maior. Talvez possa parar de tentar ser um veículo, para que ela se torne mais clara através de você. Talvez você possa parar. Neste instante: pare. E se permanecer consciente neste instante em que você pára, você será capaz de dizer a verdade acerca de quem está tentando torná-la maior. Quem está tentando expressar esta descoberta, tentando vivê-la de uma maneira melhor.

Sugiro que não tome notas. Isso cria uma separação. A crença subjacente é de que "Mesmo que eu não consiga entender agora, se tomar notas, vou conseguir alcançar depois." Mas a verdade é que você já foi alcançado. Esta é a verdade pura e simples. Por isso não posso dizer que sou uma mestra. Eu não posso lhe ensinar ISSO. Mas posso dizer e confirmar que ISSO já o possui, seja quem, ou o quê, você pensa que é, por mais magnífica ou insignificante que seja a sua auto-imagem. Se você estiver disposto a parar de tentar alcançar, consertar, conservar ou manter afastado o que quer que seja, por um momento apenas, você verá. Neste momento, você verá a si mesmo: sem forma, sem medidas, sem pensamentos e sem palavras. Neste momento, você também poderá ver que todo pensamento, seja ele de afirmação ou negação; toda forma, seja ela inteira, danificada ou ferida; toda emoção, seja ela positiva ou negativa, está plena e permeada d'ISSO. Ela é uma expressão d'ISSO. E você descobrirá que o que é percebido como invisível é concretamente real e o que percebido como visível é realmente imaterial.

Li no New York Times que os físicos descobriram recentemente que noventa e oito por cento do universo é invisível. Não é maravilhoso? Isso não expõe a arrogância humana em sua verdadeira natureza? Aqui está a possibilidade de relaxar, em vez de buscar uma prova tangível de que quem você pensa que é não está separado de Deus ou da Verdade. E se você estiver disposto a parar de buscar, será que também estará disposto a assumir o risco de que possa estar realmente separado de Deus, da Verdade, do Espírito, do despertar? Até assumir este risco, você jamais saberá com certeza. Continuará buscando, por causa do medo que você tem de estar separado. Mas, ao parar, que é o convite de meu mestre para você, você assume o risco de ver. "Se eu parar com as minhas estratégias, se parar com o meu ritual e minhas prostrações; se parar com o meu rosário, com minha mandala; se parar meus pensamentos, se parar de contar a minha história, o que restará?" Portanto, o que eu digo não importa, exceto para encorajá-lo, para confirmar a sua descoberta e desafiar você a considerar a real possibilidade de saber quem você é, em todas as histórias, todos os pensamentos, todos os acontecimentos, todas as emoções, todo mundo. Posso ler este trecho de novo? Talvez alguém não tenha ouvido da primeira vez, ou pensou que ouviu.

(Gangaji lê). Qual é a melhor maneira de aprofundar esta descoberta?

Você não pode aprofundá-la. Pare de tentar; espere e veja.

(Gangaji lê.) Como posso falar desta descoberta e como falar a partir dela?

Você não pode fazer isso. Não pode falar d'ISSO. Não pode falar a partir d'ISSO. Pare de tentar e deixe a vida revelar o aprofundamento. Deixe a vida humilhar você, a cada tentativa de falar sobre ISSO e viver ISSO. Esta humilhação, que se passa a vida tentando evitar, é muito valiosa."

quinta-feira, 3 de setembro de 2009

Beijando o Sapo - (Gangaji)


Intensivo em San Diego, Califórnia. - 9 de fevereiro de 2002, à tarde.


Gangaji: Oi.

Quest: Oi. Quero lhe perguntar sobre uma experiência que tive. Há momentos em que tenho a experiência de uma imensidão que simplesmente não tem limites e, realmente, não tem nada a ver comigo...

Gangaji: Ah! Espere um momento. Vamos devagar. Que declaração! Ser capaz de fazer uma declaração como esta é algo muito bonito. E saber, reconhecer, que "realmente, não tem nada a ver comigo."

Quest: Meu sofrimento geralmente aparece quando vivencio uma personalidade que tem muitos problemas.

Gangaji: Personalidade significa problemas. É uma palavra-código para problemas. Até mesmo personalidades encantadoras.

Quest: Mas o que faço com a personalidade?

Gangaji: Que tal se não fizer nada com a personalidade?

Quest: Ela simplesmente vai continuar sendo infeliz.

Gangaji: Creio que você jamais deixou de "fazer algo" com a personalidade. Acho que você lutou contra a personalidade, mudou a personalidade, jurou que nunca teria aquela personalidade, experimentou outras personalidades, adaptou a personalidade, ou tentou disfarçar a personalidade. Não fazer nada com a personalidade é ter um encontro real com o que está motivando e controlando a personalidade. No momento em que estávamos falando, era um medo enorme. Para todo mundo, geralmente, em algum momento, é o medo: um medo enorme, um medo divino. Se, neste momento, você não fizer nada com a sua personalidade; se você não a consertar, não a negar, não cair no sono e ignorá-la, não ceder a ela, não contar alguma história a si mesma sobre ela, o que acontece?

Quest:
Ela desaparece.

Gangaji:
Que mistério!

Quest: Mas o que é isso? É aí que preciso de ajuda.

Gangaji: Quando ela está presente é quando você não tem que fazer nada. Quando ela desaparecer, faça tudo que você quiser. Isso é tão sutil, mas se for dito um pouco mais explicitamente, torna-se um dogma. E esse não é o objetivo. Senão, teremos "Eu não faço nada", "Eu não sou nada, você também?"

Quest: Há um poema sobre isso. É mais ou menos assim: "Eu não sou nada, você também? Mas não conte a ninguém, porque vão querer formar um clube dos nadas."

Gangaji: Sim. Há um segredo escondido em seu coração, que sabe que não é absolutamente nada. E estamos em uma época na qual, de alguma maneira, pode-se falar disso em público.

(O grupo exclama: "Viva!")

Gangaji:
Viva! É uma celebração. Então, os hábitos da personalidade que aparecem no tempo e desaparecem no tempo, são reconhecidos como o que são realmente: insetos. Você pode ver a luz através da nuvem de insetos; você não pega a espingarda e tenta eliminá-los. Isso não funciona. E, se tentar, você será uma destas pessoas que carregam uma espingarda. E o que vamos fazer com você? É possível simplesmente ficar quieto. Na quietude, o que está debaixo da personalidade e o desejo de mudar a personalidade se encontram. Você tem consciência disso?

Quest: Sim.

Gangaji: Que foi?

Quest: Há uma repulsa, uma aversão a essa personalidade.

Gangaji: Sim, é um certo ódio, não é? Você está disposta a simplesmente deixar a sua consciência penetrar o ódio e senti-lo totalmente? Você está disposta a sentir o ódio sem contar uma história sobre ele? Este é o desafio. A história do autodesprezo é conhecida; em vez disso, mergulhe a sua consciência completamente no autodesprezo pré-verbal, sem lutar contra ele. E, se estiver lutando, pare de lutar e simplesmente deixe sua consciência afundar mais profundamente nesta repulsa.

Quest: Há uma convicção de que eu sou má.

Gangaji: Este é um "insight" que surgiu da exploração. Isso é bom, mas estou mais interessada na experiência direta da própria repulsa. Então, digamos que você é má, que esta convicção está correta. Você é má e isso é repulsivo. O que significa isso quando é acolhido? Não consertado, mas acolhido. O que você está sentindo?

Quest: Não tenho certeza.

Gangaji: O que você está sentindo, sem contar uma história? Simplesmente diga a verdade: neste momento, o que está aqui?

Quest: Apenas um bloqueio…

Gangaji: Isto é uma teoria.

Quest: Não sei.

Gangaji: A repulsa está presente? Antes você soube imediatamente quando ela estava presente. Não teve de questioná-la. Agora você pode criá-la novamente. Há um forte apego a este autodesprezo como identidade.

Quest: Sim, sim.

Gangaji: "Isto é realmente o âmago do meu ser, isto é o que tem que mudar para esta expansão ilimitada, que não tem nada a ver comigo, ficar permanentemente na minha vida." Estou dizendo que, se simplesmente penetrar neste âmago e sentir a repulsa completamente, você descobrirá que no âmago da repulsa está a expansão ilimitada e perfeita. A repulsa se transforma imediatamente em expansão. Mas isto exige a sua disposição, a sua vontade de conhecê-la completamente. É como beijar o sapo. Você sabe que, para uma jovem princesa, um sapo é uma coisa asquerosa. Mas este é o requisito. Você conhece a história? Você é a jovem princesa. E nós estamos conversando sobre o sapo que vive dentro de você, que é o seu Ser Amado perfeito, mas que lhe parece tão nojento. Portanto, a sua velha e sábia fada-madrinha está lhe dizendo para entrar e beijar o sapo. Você chegou bem perto; na verdade, por um momento, você nem conseguiu achar o sapo e, então, começou a fazer o que você faz, subconsciente ou conscientemente, para criar a "sapice", o caráter reptílico, a repugnância, o lamaçal e a feiúra. Perfeito. Isto é o que está esperando pelo seu abraço. Isso é o que tem que ser libertado. O ilimitado, a verdade de quem que você é, já é livre. A "sapice" está aparecendo em você para ser libertada, e o seu beijo a libertará. Não a sua rejeição, nem a sua agressão. Você já tentou isto e ela não larga você, porque ela precisa de você para se libertar. O que é que há, o que você está sentindo? Está certo, isso é bom; isso é muito bonito.

Quest: (Soluçando.) É muito bonito. Obrigada.

Gangaji: São boas novas, não? Sim, boas novas. Não é a sua beleza que precisa ser libertada; é a sua feiúra, que você mantém escondida. Aquilo que não pode ser exposto. Um simples beijo que é um reconhecimento, um encontro; que é, no mínimo, uma ausência de rejeição. Apenas um "Tudo bem, você está aí, então entre." Muito bom, obrigada por vir aqui falar comigo."

segunda-feira, 10 de agosto de 2009

Tem que ser agora mesmo - (ensinamentos da Gangaji)


(Traduzido do inglês por Darshano Swamdarsh. Tradução revista por Carla Sherman.)

"Estou aqui para lhe trazer a sugestão de minha mestra, Gangaji, para que neste momento você pare de buscar qualquer coisa que seja. Mais especialmente, que você pare de buscar a iluminação, que é uma metáfora para a felicidade. Pare de buscar a felicidade.
Como se para de buscar a felicidade, a iluminação, ou qualquer coisa que seja? É realmente bastante simples. Você apenas permite que o farol da sua atenção relaxe em sua fonte. É muito simples: relaxe. Simplesmente não preste a menor atenção em nenhum de seus pensamentos. Incondicionalmente, não preste atenção aos pensamentos, e simplesmente permita que sua atenção relaxe no infinito oceano de consciência que é a sua natureza. Se o impulso de buscar parecer tão poderoso que você pensa que não pode relaxar sua atenção, então minha sugestão é que você use todo o esforço, a inteligência e os recursos que você tenha à sua disposição para encontrar a si mesmo.
Abandone toda busca de qualquer outra coisa que não seja o seu ser. A verdade é que isso é realmente fácil. Todo o melodrama espiritual tem uma única conclusão: o fim da busca de qualquer coisa que seja, e a descoberta de que tudo que você sempre desejou já está aqui, como você mesmo. Se permitir que sua atenção relaxe na consciência, você encontrará a si mesmo. Se concentrar todo o esforço de sua atenção na busca de si mesmo, você encontrará a si mesmo. Nada mais tem qualquer utilidade.
Esta é a sugestão de minha Mestra. Isto é o que ofereço a você: pare agora mesmo. A iluminação é um mito. Todo o entendimento espiritual que você tem, todos os conceitos espirituais conservados a fim de continuar sua busca da felicidade, da verdade, da paz e da liberdade, são as únicas coisas que o impedem de encontrar a felicidade, a verdade, a paz que é o seu ser, a liberdade que é a sua natureza. Se você não consegue parar, descubra quem não consegue parar. A coisa mais impressionante é que no próprio coração do buscador, no coração daquele que não consegue abandonar a busca; no próprio coração do ego, no próprio coração do "eu" que se apega, que necessita, que quer, é onde seu ser há de ser encontrado. Seu ser, que é presença infinita, eterna e que está sempre aqui. Neste momento, é possível descobrir, de uma vez por todas, quem você é, sem considerar sequer o que isso deve ser.
Todos nós já ouvimos o que vamos descobrir. Todos nós adotamos idéias e conceitos magníficos acerca do que é o nosso ser. Adotamos idéias de como se sente alguém que encontrou a felicidade e qual é a sensação de "despertar" ou de "realização". Utilizamos essas coisas com nenhum outro objetivo a não ser o monitoramento do estado que está presente, a fim de determinar se ele condiz com o estado de "iluminação" ou "despertar" ou "realização". Assim, nos mantemos a uma distância segura disto que estamos procurando desde o momento em que nascemos: nosso ser.
Ouvi dizer que esse negócio de auto-investigação é apenas para alguns poucos seres especiais, para os mais "perspicazes". Entretanto, a minha experiência é que isso é tão simples, que está tão completamente disponível, que não requer nada mais do que a determinação de encontrar a si mesmo. Qualquer pessoa, neste momento, pode provar a natureza real de si mesma e, ao prová-la, a busca está encerrada. Não importa se formas-pensamento de busca, o imaginário da busca, os velhos hábitos e comportamentos neuróticos continuam a se manifestar. A busca está terminada.
Isso é tudo que você precisa fazer. Tudo que qualquer pessoa precisa fazer. Esqueça tudo que você sabe sobre absolutamente tudo, e descubra exatamente o que você é, neste momento: que sabor você tem, qual é a sensação de "você", o que é este "eu".
Isso é o que eu tenho para lhe dizer. Estou aqui para falar sobre o mito da iluminação; estou aqui para lhe falar sobre você mesmo. Estou aqui para lhe oferecer, a cada momento, em cada encontro, sempre agora mesmo, esta REALIDADE de "você mesmo" que é impressionante, inacreditável e intocável por qualquer idéia."

sexta-feira, 7 de agosto de 2009

Este coração que explode - (Roslyn Moore)



"Esta história é uma tentativa de falar sobre o realinhamento de uma vida. Sinto que estou em águas perigosas. Por que será que eu, com todas as minhas limitações, quero escrever uma história sobre mim? Será que estou tentando provar algo? Não deveria ficar quieta e voltar minha atenção para a fonte de todas as histórias? O chamado para escrever é forte. Se eu for sincera, talvez a história seja bem-sucedida e sirva para um bem desconhecido. Eu ofereço esta história ao despertar de todos os seres.

Um cliente, com muita persistência, conseguiu me passar dois vídeos de Gangaji. De acordo com a capa de "River of Freedom" [Rio de Liberdade], um documentário sobre Gangaji, ela é uma mulher americana que foi atraída à Índia em 1990, onde recebeu uma transmissão viva de auto-realização de H.W.L Poonja, um satguru iluminado, discípulo de Ramana Maharshi. Ramana é conhecido como um dos maiores seres iluminados de nossa época. Na capa, Gangaji nos convida a descobrir que já somos Isso que estamos procurando.

As palavras eram intrigantes, mas eu nem pensava que estivesse à procura de uma "Gangaji" em minha vida. Entretanto, mais tarde, depois de assistir aos dois vídeos, um após o outro, fiquei completamente estarrecida. A quietude de Gangaji era tão palpável que eu tinha de conhecê-la.

No domingo de Páscoa de 1996, meu marido, Bruce, e eu assistimos a nosso primeiro satsang público. Satsang quer dizer "associação com a verdade", e Gangaji estava oferecendo satsang, uma reunião aberta gratuita, em San Rafael, na Califórnia. Vieram aproximadamente 300 pessoas.

Sentados em almofadas no chão, Bruce e eu estávamos bem perto da frente do salão, onde havia uma plataforma guarnecida de um pequeno sofá branco muito simples, adornada com buquês de flores e fotos de Sri Poonjaji e Sri Ramana Maharshi. Quando vi a foto de Ramana, especulei se era realmente uma coincidência o fato de Gangaji e Ramana estarem conectados. Quantos anos haviam se passado desde que eu vira, pela primeira vez, uma foto de seu rosto tão expressivo, e sentira algo despertar bem dentro de mim? Este ano mesmo, atraída mais pelo seu semblante do que por seus ensinamentos, eu tinha feito uma cópia xerox e emoldurado uma foto sua, que colocara no altar em nosso quarto. Conseguimos um lugar na frente porque chegamos cedo e esperamos muito tempo. A espera tinha sido prazerosa, do lado de fora, onde o frescor da primavera se misturava à antecipação e reverência de todos na fila. Sabia de antemão que iríamos meditar durante uns vinte minutos, e então Gangaji entraria no salão.

O que vi quando Gangaji entrou na sala não fez sentido algum. Ela era uma mulher de cinqüenta e poucos anos, trajando um vestido azul simples e elegante, e um requintado lenço azul e branco nos ombros. Seu rosto forte e belo, habilmente maquiado, era salientado por cabelos cacheados, provavelmente tingidos e com permanente. Atraente, pensei, mas certamente não era o meu tipo. Não era natural o suficiente.

Mas como a amei de imediato, "meu tipo" teve que mudar. Ou, mais precisamente, descobri que o que a minha mente pensava que eu gostava ou não gostava não significava nada. Algo mais fundo dentro de mim estava ressoando com este ser que inspecionava o salão com uma compostura tão genuína, sorria com tanta sinceridade, e exibia um entusiasmo tão jovial que meu coração se enchia de alegria. Como poderia ocultar qualquer coisa desta mulher, cujos olhos encontravam os meus, tão aberta e completamente, com um "sim" ressonante, enquanto eu tentava analisá-la secretamente, sentada no meu lugar?

Misteriosamente, senti-me como se estivesse vendo a minha própria inocência perdida, minha verdadeira face, perfeitamente fresca, refletida diante de mim. Logo após aquele satsang, fui ao meu primeiro retiro silencioso com ela, em Napa, na Califórnia. Na estância hidromineral de White Sulphur Springs, localizada nos bosques úmidos ao longo de um riacho chamado Sulphur Creek, Bruce e eu penetramos profundamente no silêncio. Só falamos uma vez durante os oito dias que estivemos lá, apenas umas poucas palavras, para esclarecer um engano.

Em Santa Helena, fiquei extasiada quando percebi que, quem quer que tenha inventado o ditado "O silêncio é de ouro", não havia sido uma pessoa tapada e antiquada, com o intento de manter as crianças caladas. Esta moralização tão popular no passado estava apontando para a verdade viva. Foi uma bênção descobrir diretamente o "ouro", o inestimável valor do silêncio.

No silêncio do retiro pode-se ver que todo acontecimento, todo pensamento, toda emoção, toda percepção, se origina de uma vasta ausência de som, um espaço aberto que está sempre presente, mas que geralmente passa despercebido.

Uma experiência que tive naquele retiro, que incluía dois satsangs por dia, precisa ser contada. Em um dos satsang matutinos, realmente vi a compaixão de Gangaji. Era óbvio que, com quem quer que ela falasse, Gangaji via diretamente através da personalidade da pessoa. Uma pessoa estava tentando simplesmente fazer a pergunta certa. Eu estava vendo um homem magro que era intelectual demais, tenso demais, demais isto ou aquilo. Raramente não sentia uma afinidade com qualquer pessoa que falasse com Gangaji, e meus julgamentos estavam me perturbando. Enquanto Gangaji mostrava a tensão desnecessária, estava claro que ela estava vendo alguém que era bonito, sincero e merecedor, sem quaisquer qualificações. Em um nível mais profundo, ela via este homem como o seu próprio ser.

Tive que admitir que sempre tivera uma obsessão pela aparência das pessoas. Na sala de jantar, depois daquele satsang, minha obsessão com minha aparência diante dos olhos das outras pessoas também foi vista claramente. Eu queria mudar, mas não sabia como. Depois de anos de luta, reconheci a futilidade de tentar me tornar mais compassível. Lembrando-me da ordem de Gangaji, parei de tentar. Deixei que a discussão interna fosse reabsorvida no silêncio do retiro.

Uma prece espontânea e fervorosa foi articulada mais tarde naquele mesmo dia: "Que eu possa transcender todo apego às aparências." Mais tarde, enquanto caminhava em silêncio pelo riacho, que corria impetuosamente, houve um momento de revelação, que me atravessou como uma golfada de vento.

Um rio de seres havia passado pela minha vida inteira, um fluxo interminável de indivíduos aparecendo na consciência. Eu podia vê-los mergulhando e voltando à tona no rio. De repente, soube (com um saber perfeito) que todos estes seres eram o mesmo ser. Então, da mesma maneira que fui inundada pela alegria de reconhecer isso, tive certeza de que este ser era o meu próprio ser. Meu próprio ser!

Naquele momento, meu coração se expandiu e eu senti que estava pronta para morrer. Filtrado, o pensamento era mais ou menos esse: "Se eu morrer agora, não tem problema, porque agora esta vida valeu a pena ser vivida." Mas, naquele momento, eu morri de verdade. Em um instante, desisti de minha vida inteira, pela verdade que estava sendo revelada.

Quase imediatamente notei um desenvolvimento revoltante. Poucos momentos após a revelação, minha mente começou a tentar imaginar uma maneira de usar esta revelação em benefício próprio. Foi chocante assistir à minha mente tentando diligentemente construir uma auto-imagem melhor, uma imagem à medida de alguém que tivesse tido uma experiência tão elevada.

Durante aquele primeiro retiro, tive a boa sorte de, em muitos momentos, estar consciente de não ser ninguém em particular. Tais momentos foram inesperadamente agradáveis. Foi exatamente como Gangaji tinha prometido. Estar vazia de "mim" não era vivenciado como uma ausência, como eu imaginara, mas como a mais verdadeira alegria. Minha compreensão do funcionamento da minha mente estava crescendo. O ambiente silencioso do retiro me deu a oportunidade de conferir empiricamente a minha mente pensante, e descobri que não podia confiar nela de modo algum. Vi que todo pensamento, por mais esclarecido que fosse, era seguido de outro pensamento, e depois de outro pensamento, e mais outro pensamento. Eu estava vendo o que Ramana viu. Não há nenhum pensamento verdadeiro, com a exceção de um. E esse é "Pare! Fique quieto!" Cerca de seis semanas depois do retiro tive uma experiência profunda de iluminação. Gangaji descreve as experiências de iluminação como experiências que estão em alinhamento com a Verdade Absoluta. Elas são eventos abençoados, a serem lembrados carinhosamente por toda vida. Ainda assim, são apenas experiências, e todas as experiências, ela lembra impiedosamente, vão e vêm.

Bruce e eu fomos a um pequeno satsang em Stinson Beach, em uma sexta-feira. Em um determinado momento, logo depois que começou, de maneira completamente inesperada, Gangaji olhou diretamente para mim e disse: "Você reconheceu a verdade do seu ser. Vejo isto claramente. Isto não pode ser escondido. Você tem uma tendência ou um padrão de autodiminuição. Não sei o que é. Talvez seja alguma crença no seu não-merecimento, ou algum mau uso de poder no passado, ou algo assim. Mas não importa. O que importa é que você percebe a verdade."

"Vou lhe contar o que Papaji me disse quando viu esta mesma autodiminuição em mim." Ela imitou a postura física, deixando cair os ombros e fazendo seu corpo parecer menor e seu rosto parecer estúpido. "Papaji disse:" e voltou à sua postura normal, 'Sem Restrições!' Este é o meu conselho para você. Você entende? Não tente se fazer menor do que o que reconheceu que é verdadeiramente."

Eu fiquei estupefata. Especulei se tinha sido escolhida por engano, dentre uma série de nomes em uma lista. Mas não tão estupefata a ponto de não dizer, mais adiante no satsang: "Gangaji, você tem mais alguma dica para mim sobre a autodiminuição?" Novamente o seu olhar direto: "Não, você entendeu tudo que eu disse perfeitamente." E eu tinha entendido. Só que havia aquela voz de elogio e culpa, tentando diligentemente decidir se o que ela me dissera me elevava, "Você é auto-realizada", ou me diminuía: "Você se vê como alguém sem valor, e agora seus medos estão expostos e todo mundo vai saber que você é insignificante." Que oportunidade para ver minha bagagem, na clareza de sua presença, e deixar que tudo se queimasse.

Nas duas manhãs seguintes, quando acordei no quarto de dormir em Berkeley, vi conscientemente o momento em que minha mente se tornava ativa, como se eu fosse um brinquedo mecânico que tinha sido ligado na tomada. Então, misteriosa e espontaneamente, vi que despertei novamente, mas desta vez estava despertando de tudo o que pensava. Eu me expandi e soube que este fluxo mental não era nada além de um ponto de luz em uma tela. Quem eu sou é um espaço vasto e interminável. Espaço preenchido pela cama, pelo canto dos pássaros, os galhos das árvores do lado de fora da janela, por mim. Eu vejo o espaço aberto e vejo as formas que emergem no espaço, mas não qualquer distinção real entre coisa e não-coisa.

Não há verdadeiramente nenhuma separação. Nenhum aspecto de "mim" está em oposição à vacuidade da qual é feito. Eu não existo. Mais precisamente, eu sou a própria existência. Eu incluo tudo que vejo e tudo que não vejo. Eu não sou limitada pelo surgimento de "mim". O surgimento de "mim" é impregnado de quem eu sou verdadeiramente.

Havia uma alegria e confiança insondáveis, resultantes da percepção direta. O véu tinha sido levantado. Não era mais possível retornar à minha falta de compreensão anterior. O que eu tinha ouvido Gangaji dizer, e o que tinham dito os Grandes Mestres, agora eu sabia que era a verdade. Sem dúvida. Não sabido pela mente, mas conhecido diretamente, por experiência própria.

Mais tarde, uma dúvida surgiu. Eu não duvidava do que tinha visto, mas de que poderia alinhar corretamente a minha vida com a perfeição que tinha sido revelada. De fato, pensei que estava fazendo um trabalho malfeito, e uma espécie de tortura mental se iniciou.

Através de uma graça, eu tinha recebido o presente incomparável de saber a verdade. Será que eu não tinha a responsabilidade monumental de ser um testamento vivo do que recebera? Tendo aceitado a responsabilidade, como poderia estar entretendo este fluxo de humores, pensamentos e emoções que continuavam a aparecer? Em suma, por que eu não era feliz?

Quando já não podia mais suportar a tensão da separação aparente, desabalei-me para um pequeno satsang, para falar com Gangaji sobre isto. A caminho, fui forçada, de uma vez por todas, a ver a inutilidade de tentar entender Isso. Durante a viagem de carro de quatro horas até Stinson Beach, minha mente dava voltas implacavelmente. Eu estava desesperada, queria entender o que estava fazendo de errado. Por fim, tornou-se óbvio que eu não ia entender nada e, finalmente, tornou-se óbvio também que eu estava enlouquecendo com minhas tentativas. Então, por pura necessidade, desisti. Completamente. E então houve paz.

Agora, sempre que percebo que estou dizendo a mim mesma que tenho que entender isto, que é importante entender aquilo, ou que preciso chegar ao fundo de algo mais, este momento é um chamado que me convida a parar. Parar e me render ao que existe neste momento, independente de quaisquer detalhes que minha mente esteja inventando. De repente, e inesperadamente, percebi instantaneamente que tinha uma imagem em minha mente de como é ser feliz. A imagem surgira quando eu era ainda muito jovem e permanecera inalterada. Ao ver uma foto minha aos sete anos, na qual eu estou dando pulinhos de alegria na calçada, com um semblante feliz, só podia mesmo desistir. A aparência de Roslyn, quando se sentia feliz e realizada não podia ser modelada de acordo com uma imagem infantil de felicidade. A imagem era uma obstrução à possibilidade da verdadeira felicidade.

De repente, soube que teria que abandonar todas as imagens que estavam ocultas em meu subconsciente. Mas como? A "Roslyn" não era nada além de uma coleção de fixações: medos e desejos. Este foi um reconhecimento poderoso de como era sério o problema. Não havia escapatória.

Apesar da aparente impossibilidade, ou talvez por causa dela, eu rezei. Fiz um convite de todo o coração, a que todas minhas imagens ocultas se revelassem. Por mais apavorantes que fossem, aonde quer que tivessem sido socadas. Agora tinha a sensação de que estava pronta, de que finalmente sabia o que fazer. Este saber não vinha da minha mente, mas do âmago do meu ser. Eu me casaria com a Verdade. Seria um verdadeiro matrimônio. Minha imperfeição era secundária. Qualquer coisa que surgisse e por mais tempo que levasse, esta relação entre mim e a Verdade permaneceria imutável.

Quando anunciei meu matrimônio no pequeno satsang, Gangaji me disse que tinha esperado por isto, embora não conscientemente. Ao término da reunião, quando os comes-e-bebes foram servidos, ela disse brincando que era hora de servir o bolo de casamento. Umas duas semanas depois do pequeno satsang, comecei a escrever um pequeno relato a Gangaji em minha mente, como freqüentemente fazia naqueles dias. As palavras surgiam espontaneamente. "Amada Gangaji, 'eu' e 'meu' continuam sofrendo, mas eu permaneço intacta." Sim, era isso. Isso descrevia a minha experiência exatamente.

Sentei-me confiante à minha escrivaninha. Foi fácil escrever a parte sobre continuar sofrendo. Saiu voando da minha caneta. Surpreendentemente, quando comecei a escrever as palavras "eu permaneço intacta", minha caneta parou de se mover. Foi realmente chocante ver quanta resistência eu sentia a escrever essas palavras especificas, a pronunciá-las alto para Gangaji. Era como se, ao dizê-las, eu estivesse negando toda a minha vida passada, as minhas vidas passadas, de sofrimento. Não só isso, mas eu teria que admitir, antecipadamente, que qualquer sofrimento que pudesse acontecer no futuro tampouco poderia me atingir. Porque, se eu permanecia intacta, quem estava sofrendo? Ocorreu-me que talvez eu tivesse investido demais neste eu inexistente, neste sofredor inexistente, em abandoná-lo. Eu não estava pronta. Eu escreveria outra coisa a Gangaji, ou não escreveria nada.

Então ouvi a sua voz claramente: "Simplesmente diga a verdade!" A pura verdade era que eu permanecia intocada por qualquer sofrimento pessoal, passado, presente, ou futuro. Assim eu ganhei coragem e contei a coisa do jeito que era, e um peso enorme foi aliviado.

Depois do retiro em Santa Helena, concluí que as bênçãos que recebera lá eram um resultado direto do silêncio. Então, é claro, quando cheguei a Crestone, no Colorado, para o meu segundo retiro de silêncio com Gangaji, eu já antecipava um encontro importante com o silêncio.

Em Crestone, eu estava cercada de montanhas cobertas de neve, um céu de um azul intenso, uma sinfonia de nuvens, as árvores, a terra deserta, e uma consciência do espaço. Em vez de me hospedar no local do retiro, onde poderia simplesmente atravessar a estrada para ir ao restaurante e ao salão dos satsangs, decidi montar uma barraca em um acampamento que ficava a uns cinco quilômetros de distância, uma caminhada cheia de subidas e descidas. Ainda em casa, tinha considerado meus apetrechos de acampamento cuidadosamente; tinha praticado armar minha barraca no gramado em frente à nossa casa. Mas, depois de uma noite completamente insone em meu colchão inflável que se esvaziava cada vez mais, decidi que acampar, pelo menos a uma altitude de 2.500 metros, nestas circunstâncias, não era para mim.

Felizmente, pude alugar uma tenda fixa de um homem que estava no retiro, por um preço módico. Naquela noite, a temperatura baixou até 1 grau centígrado e, embora estivesse usando várias camadas de roupas e deitada debaixo de vários cobertores, meu nariz estava frio demais para eu conseguir pegar no sono.

Em seguida, dei um jeito de mudar para um apartamento pequeno na mesma propriedade. Tudo isso envolveu um bocado de atividade, muita mudança, e muita conversa. Acrescente-se a isto uma viagem até um templo hindu, com um amigo que não parecia ter qualquer idéia de que o retiro era em silêncio, e você pode ver que a minha expectativa de que o retiro seria de um silêncio externo perfeito, que apoiaria minha quietude interna, estava se mostrando estar incorreta.

Fiquei surpresa e achei divertido ver que as coisas não estavam se desenrolando como eu esperava. Não obstante, estava me divertindo a valer e jamais poderia esperar ter uma experiência mais linda. Eu estava fisicamente perto de Gangaji, assistindo a dois satsangs por dia com ela. Um privilégio sem igual. Eu estava em um lugar sagrado e muito especial. No satsang no domingo de manhã, tive a grande sorte de falar com Gangaji. Eu estava sendo dissolvida pela graça.

Hoje é domingo, 25 de maio, e este é o terceiro satsang do Retiro de Crestone. Estou sentada no chão e sei que hoje vou levantar a mão. Sei até mesmo que serei chamada. Pretendo descrever para Gangaji a experiência de "despertar" que tive em Berkeley. Pergunto-a mim mesma por que este encontro é tão importante para mim, mas não sei a resposta.

O tempo que passo aguardando ser chamada por Gangaji é intenso, e provoca uma mudança em minha vida. É um tempo carregado energeticamente. Enquanto as duas primeiras pessoas falam, imagino como será quando eu estiver lá em cima. Como vou me comportar? Será que vou parecer inteligente? Iluminada? Completamente ridícula? Tenho medo de que as pessoas terão inveja das minhas experiências e não gostarão de mim. Esta é a primeira vez que vou falar com Gangaji em um satsang grande. Sei que a excitação de ser o centro das atenções e o medo de me expor não têm importância.

"Simplesmente seja fiel à verdade", digo a mim mesma. Repito estas palavras freqüentemente. Sempre que começo a imaginar o que poderá acontecer quando eu estiver no palco, com o coração palpitando, retorno àquelas palavras: "Simplesmente seja fiel à verdade, e se renda."

Agora estou sentada com ela. Com a nova disposição no palco, com duas cadeiras uma próxima da outra, é como estar na sala de estar de Gangaji. Estou muito feliz de estar com ela, ser vista por ela, e vê-la. Ficamos de mãos dadas por um bom tempo. Oceanos de amor e reconhecimento. Não consigo parar de sorrir.

Eu:
Bem, eu tive uma experiência há mais ou menos um mês e acho que preciso contá-la e depois você me diz... Nem que seja só para contá-la e esquecê-la, tudo bem, mas ela tem que ser contada.

Gangaji:
Ótimo. Não posso negar isso.

Eu:
Aconteceu em duas manhãs seguidas: eu acordei de manhã e foi como se eu estivesse saindo do sono e sendo ligada em uma tomada, como se fosse uma coisa mecânica, e então eu estava acordada.


Estou tentando fazer os gestos de um brinquedo mecânico e não faço a menor idéia se os pequenos movimentos abruptos das mãos e as contorções faciais que estou fazendo estão comunicando o que eu quero expressar.

Continuo, sem saber se as minhas palavras estão sequer comunicando isso. "Os pensamentos e tudo mais, sabe, simplesmente começaram a acontecer. E então eu acordei novamente." Quando Gangaji responde com um "Ah!" espontâneo, sei que ela está me entendendo e me incentivando a continuar.

Eu:
E então despertei de novo. Despertei! E eu nem mesmo estava presente. É difícil de falar, mas eu só quero falar sobre isso.

Gangaji:
Sim, eu quero que você fale.

Eu:
É como se as coisas estivessem ao redor de mim, e nós éramos todos a mesma coisa.

Gangaji:
Nós, coisas?

Eu:
Nós, coisas, éramos todos o mesmo.

Gangaji:
Sim.

Eu:
E se podia ver o espaço entre as coisas, que não estava exatamente entre elas, porque o espaço e as coisas eram todos o mesmo. Completamente. E eu... Meu primeiro pensamento foi que eu não existia, e meu segundo pensamento foi que eu sabia que era isso que eu era. Era isso que eu era. Completamente.

E tudo mais simplesmente não existia... Sabe, simplesmente não existia... Tudo o que você pensa, não existe.


Ouço pessoas rindo no salão. Acho este negócio de conversar com Gangaji no palco muito agradável. Meus olhos se fecham para eu poder retornar à sensação. "E eu sabia que eu não tinha começo nem fim, e que eu era o todo. E queria lhe agradecer por isso." Gangaji recusa com um gesto, e ficamos rindo, e ouço risadas vindo de todos os lados.

Eu:
Só para... Eu sei que você vai dizer... Quero dizer eu senti... Senti tanto que isso estava acontecendo através da sua graça, senão por que isto aconteceria? Você tinha me dito no dia anterior...

Gangaji:
É verdade que você recebeu a transmissão. E a única maneira de esquecê-la é se você tentar se lembrar dela como uma coisa. Como um acontecimento. Se tentar fazer da experiência da totalidade do ser o ponto de referência para a memória.


Sei exatamente o que ela quer dizer porque tentei isso, e por isso estou rindo. Quando vê isto Gangaji diz: " Ótimo. Você já tentou isto. Isto é maturidade. Você já tentou e viu a sua inutilidade." Ela tem toda a razão, e novamente rio, em reconhecimento. Digo a ela que já tentei de tudo

Gangaji:
Isso é maturidade espiritual. "Já tentei de tudo." E agora, nada. Agora, a vigilância. A resolução. Viver sendo fiel à verdade. Como quer que ela se apresente. Qualquer que seja a experiência. Sim, estou profundamente feliz por você falar sobre isso, que isto tenha acontecido. Agora você sabe, por sua própria experiência, o que eu tento dizer inutilmente.

Eu:
Exato. Se há uma coisa que eu poderia dizer, ao falar disso com outra pessoa, é que isto não é uma metáfora. Eu achava que era... Mas não é uma metáfora.


Isto é recebido com risos calorosos, e sinto que Gangaji e eu nos entendemos perfeitamente, quando ela afirma claramente que "não é uma metáfora."

Quando o salão muito quieto, Gangaji me agradece de todo o coração e diz que sem receber não se pode dar, e eu lhe agradeço de todo o coração. Há algo muito sólido na maneira como ela olha para mim e diz: "Ótimo" e então eu desço da plataforma.

Enquanto me dirijo de volta ao meu lugar, há uma pausa muito longa. Os olhos de Gangaji estão fechados. Quando se abrem, ela diz: "Esta é a consciência de Ramana. A consciência daquilo que está vivo no âmago de todos os seres, e que se reconhece como ISSO. Não através de esforço, ou pela tentativa de se lembrar, ou fazer algo. Não indo em busca ou evitando alguma coisa. Simplesmente despertando enquanto se está acordado."

Quando retorno ao meu lugar no chão, sinto como se, de algum modo, Gangaji tivesse me libertado. A essas alturas, já tinha descoberto que não há nenhuma possibilidade de se aterrissar em lugar algum, mas eu previra que, ao contar o que estava acontecendo comigo, Gangaji daria um sentido a tudo aquilo. Em vez disso, estou queimando. Gangaji me acendeu. Desde o momento em que saí do lado dela, é como se houvesse fogos de artifício, uma explosão de reconhecimento depois da outra.

Não há mais espaço para a vozinha egocêntrica que diz: "Nossa! Ela disse que eu recebi a transmissão? Oba! Agora sim!" Como odeio a vozinha, empurro-a para debaixo da superfície da consciência. Não só isso, mas confundo este ato de repressão com vigilância.

Deitada de costas em meu quarto, aberta, quieta, com uma grande sensação de vivacidade, mergulho na experiência da totalidade mais profundamente. É tão incrivelmente próxima. Eu estou procurando cuidadosamente a separação entre o que está dentro de mim e o que está fora de mim, e não consigo encontrá-la. O que pensava que era importante não é importante.

O que pensava que era insignificante, porque sempre fora verdade e não exigia minha atenção para ser verdade, é o que eu estou examinando agora.

Vejo que há somente um campo. A idéia de que eu sou a parte que está dentro deste corpo, e não a parte que está fora deste corpo, é completamente absurda. Que tolice ter atribuído tanta importância à aparência da pele como um limite significativo. Que diferença meros fenômenos físicos como sangue, tecido, órgãos, ossos, podem fazer neste vasto oceano de consciência?

Tento encontrar o limite entre dentro e fora, o limite entre mim e o silêncio, o limite entre mim e o outro. Não há palavras. Não há tempo. EU SOU CONSCIÊNCIA ILIMITADA. Estou me dissolvendo em ondas de bem-aventurança. Uma ondulação em expansão constante. Imensa. Orgástica. Delicada. Sutílima.

Ao anoitecer, tenho o pensamento de que talvez seja realmente a bem-aventurança que eu quero, afinal de contas. Como posso organizar minha vida de modo a ter mais bem-aventurança? Mudar-me para a Índia? Achar uma caverna? Gangaji me preveniu sobre a bem-aventurança, a grande sedutora. Querer a bem-aventurança, querer qualquer coisa, só pode me afastar do auto-reconhecimento.

Quando o medo surge, o medo de perder o estado desperto, descobre-se que ele se baseia em falsos pressupostos. Como posso perder qualquer estado, quando todos os estados já estão aqui?

Noto que a palavra "eu" continua a surgir. E todavia não há nenhum "eu". Eu sou a iluminação. Sou a ignorância. Sou todas as coisas e todas as não coisas. Que problema se tornou esta palavra!

Toda a estrutura do meu sistema de crenças está desmoronando. Vejo que todas as minhas convicções se baseiam na falsa convicção de que o que está dentro do meu corpo está separado e é mais importante do que a totalidade de mim. A partir desta falsa convicção, eu construí um universo inteiro. Criei comparação, avaliação e julgamento. Penso em alguém que conheço, que sei que é ignorante. É como se fosse meu primeiro julgamento, e eu o vejo pelo que é realmente. Eu sou esse mesmo "alguém". Vejo que todas as rivalidades mentais são imaginárias. Agora que se soltou o laço mais apertado do nó da identificação equivocada (a identificação de mim mesma como sendo um corpo), tenho uma confiança renovada em que todos os laços relacionados a ele vão se soltar naturalmente na consciência. Aleluia! Agora eles podem simplesmente se desenrolar na imensa tela da consciência.

A caminho do salão de refeições, para o café da manhã, deleito-me com a presença das montanhas, das árvores, a luz e a sombra, o céu. Esta vida vibrante é infinita! Lembro-me de um velho medo de que, se eu superasse todos os meus apegos, a vida seria um tédio. Eu rio. Pela primeira vez, tenho um vislumbre da verdadeira possibilidade. Quando tudo é "eu mesma", o enfoque da minha atenção se amplia e inclui tudo, sem limitação. Eu sou apegada a tudo. A possibilidade de descoberta é infinita. A possibilidade de amor é infinita.

Dou uma outra boa risada quando entro na sala de jantar. Percebo que estou levemente embaraçada. Num instante, entendo a piada. Eu não sou ninguém, e este ninguém pensa que é alguém! Que bela peça estou pregando em mim mesma.

A sensação de ser inundada por reconhecimento continua. Um "aha!" depois do outro irrompe do silêncio desperto. "Aha! Vigilância não é aquela voz que censura meus pensamentos e me diz o que não pensar. Não. É simplesmente render-se à verdade de quem eu realmente sou, a cada momento."

Agora é terça-feira de manhã. Ao contrário de outros retiros silenciosos, neste haverá dois encontros nos quais todos os participantes do retiro conversarão uns com os outros. Eu me inscrevi para participar de um grupo chamado "Satsang na Vida Cotidiana". Muitas pessoas escolheram o mesmo grupo, tantas que nem vamos caber todos numa sala só. Fui designada para o Grupo dos Excedentes. Após dois dias de revelação, reluto em me dirigir à reunião. Em dialeto psicodélico, não quero "cortar o barato". Não sabendo se irei ou não, descubro a casa onde a reunião acontecerá, e então vou passear no bosque. E percebo que estou retornando à casa.

Quando entro na sala, vejo que esta não será uma reunião convencional. A discussão é sobre ir ou não a uma estação de águas térmicas local. Aparentemente, a noção de realmente discutir a questão do satsang na vida cotidiana já fora descartada.

Olho ao redor da sala. À minha esquerda, estão dois jovens de cabelos longos, Jimmy e Michael. Eu não tinha notado Jimmy antes, mas Michael falara com Gangaji em satsang no dia anterior. Ele tem um corpo grande e relaxado, um sorriso espontâneo, e me parece imaturo. À direita deles está Paldrom. Presente, modesta e sábia, ela trabalha na Satsang Foundation [Fundação Satsang] e talvez seja a facilitadora responsável pelo grupo. Carol é do sul. Com cabelos louros ondulados e um ar de sinceridade, ela me lembra Gangaji. Lelia é o meu verdadeiro amor. Quando olho em seus olhos claros e luminosos, afundo neles. Todos nós nos apresentamos, e percebo que me apresento excentricamente como "não". A conversa flui livremente. Três de nós falaram com Gangaji em satsang e descrevemos o encontro. Terapia de Satsang, como diz Carol. Quando falo, sinto que Jimmy e Michael estão zombando de mim. Jimmy me pergunta sobre a experiência que descrevi a Gangaji quando falamos no domingo e diz, descartando-a: "Ah, você ainda estava vendo objetos, portanto não foi uma experiência de nirvikalpa samadhi." Diz que já esteve naquele estado, ou algum outro estado com um nome em sânscrito que não conheço, durante vários dias.

Digo que foi importante para mim o fato de Gangaji ter me dito que eu tinha recebido a transmissão, e Jimmy sussurra para Michael que eu não podia ter acreditado que Gangaji estava falando sério quando disse isso. Será que eu não tinha visto aquele sorriso trapaceiro em seu rosto enquanto ela falava comigo? Quem era ela para transmitir o quê para quem?

Não posso acreditar no que está acontecendo. Eu não sabia o que esperar depois das ocorrências dos dois últimos dias. Eu seria possivelmente identificada como alguém que tinha se realizado e seria tratada com reverência, ou talvez ninguém notasse. Estava preparada para ambas as possibilidades. Mas não para isto. Olho para as mulheres. Nem Carol nem Paldrom parecem se lembrar da conversa que tive com Gangaji. Lelia diz que foi muito importante para ela. Diz que quando Gangaji e eu conversamos, ela viu faíscas de luz saindo de nossas cabeças e iluminando a sala.

Quando temos um intervalo para o almoço, não sei se voltarei para a reunião da tarde. Não quero admitir o que estou sentindo. Humilhação. Raiva. Quando penso em Jimmy, percebo que o detesto. Parece que há anos eu não tinha uma reação tão forte a alguém. Volto para o meu quarto e vou para a cama. No início, estou desesperada. Como posso estar num estado tão desprezível? Depois, abandono o desespero, apenas o suficiente para investigá-lo. Vejo que aquela emoção forte surgiu quando o pensamento de que eu era iluminada ou auto-realizada, ou pelo menos era melhor do que antes, fora desafiado. Eu paro. Tenho a sensação de que a contração está pairando sobre mim. Abro-me a ela.

Na verdade, eu tinha visto um sorrisinho no rosto de Gangaji quando conversamos, não tinha? Para mim, ela estava não apenas confirmando a transmissão, mas também comunicando de maneira não-verbal que ambas estávamos apenas jogando um jogo uma com a outra, o jogo de professor e aluno, de guru e discípulo. Ela estava me informando que a auto-importância que eu estava trazendo para este jogo era desnecessária. Mas naquela altura, eu não estava pronta para reconhecer isto. Aquele aspecto de mim que queria usar as experiências de iluminação para elevar a minha auto-imagem não queria ser desalojado.

Eu vinha notando um certo orgulho de proprietária em relação às experiências que estava tendo, e tinha esperanças de que, para lidar com ele, bastaria estar consciente dele. Mas este orgulho era recalcitrante. Ele tinha camadas. Por trás do orgulho estava o orgulho do orgulho. Este orgulho não significava que havia algo correto a meu respeito, algo de que me orgulhar, já que eu estava tendo que lidar com ele? Sem me mover, deixei toda a devassidão penetrar até o fundo.

Um sorriso enorme se abriu em meu rosto. É simplesmente engraçado demais para eu poder manter a minha seriedade. A astúcia da mente egóica! Gangaji tinha razão. A declaração de união com Deus é um convite a todos os velhos fantasmas para que saiam das trevas. Mas também é certo que eles vêm somente para serem liberados.

Quando volto ao grupo, à tarde, todo mundo me parece belo. O que eu percebera como sinal da imaturidade de Michael, agora vejo como uma brincadeira amável. Cada um de nós está desempenhando seu papel totalmente. Juntos, iniciamos em uma peregrinação aos centros espirituais em Crestone. Quando andamos ao redor de um pagode budista tibetano, seguimos no sentido horário, como prescrito, com exceção de Jimmy, que segue no sentido oposto. Ele é o coiote. Eu agradeço ao coiote, em meu coração, pelo rude despertar que recebi. Este tempo que passamos juntos é glorioso. O Grupo dos Excedentes está transbordando de amor.

No dia seguinte ao dia em que Gangaji e eu conversamos, Gangaji disse em satsang que mesmo este negócio de despertar, até mesmo este negócio de iluminação, existiam dentro da leela [jogo divino]. Eu estivera ponderando o que as suas palavras significavam, tentando compreendê-las, usando a minha idéia conceitual sobre a iluminação como o ponto de chegada. Agora elas fazem sentido perfeitamente. Tanto a experiência de despertar quanto a experiência de sofrimento são fenômenos que surgem da mesma fonte imutável. O desafio não é ter mais experiências de iluminação, por mais reveladoras que sejam. O desafio é permanecer quieto. Não se mover da quietude, que é naturalmente aberta e determinada, seja qual for a experiência.

Paldrom tinha me contado que uma vez havia dito a Gangaji que nada de extraordinário jamais acontecia com ela, e Gangaji disse que nada precisava acontecer, que ela já sabia. Foi importante ouvir isso. Pensei em uma querida amiga de satsang, que mora na minha cidade, que estava despertando para a verdade do seu ser. Ela também me dizia que em sua história não havia fogos de artifício.

Dois dias depois do Grupo dos Excedentes, na tarde de quinta-feira, há um satsang em que tantas pessoas levantam a mão para falar com Gangaji, que me faz pensar em um frenesi de alimentação. Fico muito contente quando Gangaji pede para Amber cantar. Toda vez que Amber parece ter terminado, Gangaji pede, com uma voz infantil adorável: "Mais?" Ela faz o mesmo com Dana. Em seguida, com Al e Yani. Até aparecer a quarta cantora, uma mulher chamada Kirtana, eu tinha concluído que não poderia haver nada melhor. A consciência do grupo está elevada.

Não reconheço Kirtana quando ela se aproxima da plataforma com seu violão. Tenho a impressão, por sua breve conversa com Gangaji, que a última vez em que haviam conversado fora perturbadora para Kirtana. A conversa delas não me prepara de forma alguma para a canção de abertura de Kirtana, que ela está cantando pela primeira vez para Gangaji. A sua voz sussurrante me convida a escutar cada palavra atentamente.

Antes do corpo
Antes da história
Antes do nome
Além da tentativa
Da mente de achar
Ou explicar
Antes da respiração
Além da sensação de prazer ou de dor
E após a morte
E após a morte
Eu existo.
(copyright 1997 Wild Dove Music)

Que beleza! Estou chocada. Sei mais profundamente agora como foi tolice pensar que o abençoado reconhecimento refletia algo sobre a minha pessoa. Quando o Satsang Cantado termina, coloco uma nota no quadro de avisos: "Estou completamente humilhada. Eu amo todo mundo aqui."

Quando me inscrevi no retiro, fiquei decepcionada ao descobrir que o tema seria "Uma vida vivida a serviço da verdade" e que o programa incluía algumas reuniões faladas. Eu pensava que um retiro deveria ser em silêncio. Ao confirmar a minha presença, percebi que dois satsangs listados no Calendário de Eventos tinham o mesmo título, e fiquei imaginando quem os conduziria. Estava receosa que fosse Maitri, a diretora da Satsang Foundation & Press [Fundação e Editora Satsang], ou um grupo de membros da diretoria. Eu esperava, porém, que fosse Gangaji. Seria uma pena perder dois satsangs formais com a Amada.

No começo da semana, quando nos reunimos para o primeiro desses dois satsangs, Maitri se senta na cadeira de Gangaji. Ela está radiante. Não sinto a sensação antecipada de decepção. Na verdade, há uma abertura. É emocionante vê-la. Maitri nos convida a responder ao chamado de servir que é inerente ao nosso encontro com Gangaji. Da mesma forma que Gangaji, ela nos assegura que as possibilidades são infinitas, e não há como prever de que forma cada indivíduo atenderá a este chamado.

Reconheço a existência deste chamado mais profundo. À medida que se desenrola o retiro, fico impressionada com a sua força. Enquanto isso, algo incrível acontece. Depois de décadas tentando alcançar a iluminação pessoal, descubro que já não estou mais tentando. Não estou pensando em quão iluminada eu sou, ou quão iluminada é qualquer outra pessoa. Este hábito, como mais tarde verei, está terminado.

Será possível que o fim do desejo de iluminação pessoal abra espaço para um desejo mais profundo, o desejo de servir? Não sei. Mas na quinta-feira, estou incendiada por ele. Estou pensando se há alguma arrogância na idéia de ser casada com a Verdade, porque agora sinto que quero somente ser a Serva da Verdade. Como acontece tão freqüentemente, Gangaji aborda exatamente esta questão no satsang seguinte.

"Estou falando do nível de compromisso que reconhece que, qualquer que seja o sentimento, qualquer que seja a experiência, existe um laço de amor verdadeiro entre a alma e Deus, entre você e a Verdade, com a qual sua vida está casada. Como esposa, como a esposa tradicional à moda antiga. Não como uma parceria fria, não como o líder, mas como a esposa. A esposa aguardando a oportunidade de servir, esperando que lhe digam o que fazer, aguardando para seguir uma ordem." Sim! Este é exatamente o relacionamento para o qual eu estou despertando.

Antes de deixar o retiro, ofereço-me à Fundação como voluntária, para fazer qualquer trabalho que possa ser feito à distância. Também decido comprar um computador, algo a que resistira durante anos, pensando que isso me dará a possibilidade de fazer mais. Que bênção para mim encontrar-me neste retiro em especial, com o tema de serviço. Quando deixei Crestone, minha vida se tornou uma simples prece consciente de que eu possa ser aproveitada. De fato, vejo agora, é por isso que estou escrevendo esta história.

Sou eternamente grata que esta prece perfeita, que existira o tempo todo, tenha finalmente me encontrado. Compreendo que, de algum modo inexplicável, não existe separação entre uma prece feita de todo coração, para que se possa servir à verdade, e a sua realização. Não existe separação entre a prece eterna, sua segura realização, este coração que explode e mim."

terça-feira, 21 de julho de 2009

Desejo - (Gangaji)


Encontro Público em Marin County, Califórnia - 2 de março de 2003

"Uma das áreas mais delicadas da compreensão espiritual, e talvez a que tenha sido mais mal-entendida, tem a ver com a questão do desejo. Não me lembro do que as religiões ocidentais dizem sobre ele, mas lembro que o Budismo basicamente afirma que o desejo é a causa do sofrimento. No passado, eu entendia que isso significava que desejo era ruim. Portanto, eu tinha que começar desejando me livrar do desejo; este era meu desejo total. E toda vez que eu sofria, isso era prova de que eu desejava alguma coisa e, assim, meu desejo de me livrar do desejo aumentava. E que peso eu estava carregando! Até que cheguei a um ponto em que fui dominada pelo sentimento da futilidade de tentar cortar o desejo pela raiz, seja através da prática da meditação, de retiros ou da prática da atenção passiva. Fui dominada pela sensação de fracasso. Tudo que eu desejava àquelas alturas era um mestre; isso era tudo que eu sabia. E o meu mestre apareceu: Papaji. E me disse: "Se você deseja a liberdade acima de tudo mais, isso vai satisfazer todos os outros desejos. Este desejo satisfaz todos os desejos". Como o reconheci como meu mestre, escutei muito atentamente e me rendi ao simples, vasto e antigo desejo de liberdade. E este desejo satisfez todos os outros desejos, mas não de uma maneira que possa ser entendida mentalmente.

Por isso, hoje quero falar brevemente sobre o desejo. Podemos falar sobre o desejo egóico e o desejo verdadeiro. Ou podemos falar sobre o desejo em fixação e o desejo natural: o desejo celular de viver, de se alimentar.

Mas, para falarmos muito simplesmente, podemos discutir o desejo que não causa problemas e o desejo que causa problemas. Se não transformarmos o desejo em algo que causa problemas, algo errado, poderemos simplesmente observá-lo, para que possamos dizer a verdade com habilidade. Há uma espécie de maturidade que pode surgir quando simplesmente se diz a verdade.

Se há um desejo de amor, não há problema. Mas, se há um desejo de que o amor se manifeste de uma determinada maneira, numa determinada hora, isto é um problema. Se ele não se manifestar desta maneira determinada, há sofrimento; e se o amor se manifestar da maneira desejada, acredita-se que se manifestou assim por causa do desejo. Então, há um desejo adicional de mantê-lo, de se apegar a ele, de protegê-lo; e isso alimenta mais desejo. O desejo de amor, desprovido de qualquer forma, é na verdade o desejo de si mesmo. Não há problema então, porque o amor está aqui, mesmo que não seja da forma que você acha que deveria estar, que você aprendeu, ou que lhe ensinaram que estaria aqui.

Se há um desejo de paz, isto é bonito e verdadeiro. Mas, se é um desejo de paz nos seus próprios termos, da maneira e quando você a imagina, este é um desejo problemático. Se há um desejo de justiça, este é um desejo natural. Mas, se há vestígios de vingança, ódio ou medo neste desejo de justiça, ele é problemático. Pode haver um desejo de liberdade, mas se há uma idéia de como a liberdade deve se manifestar, de que ela pode ser limitada, este é um desejo que causa problemas. Será que esqueci algum desejo? O desejo da verdade é um belo desejo. Quando surge na consciência, o desejo da verdade é um acontecimento importante e evolutivo. Mas, se for simplesmente atirado no velho caldeirão de sempre, ele vira "eu e minha verdade, da maneira como eu a vejo"; ou "a verdade da maneira que acho que deveria ser". Isto causa muitos problemas para todo mundo. Quanto mais profundo o desejo, maior o potencial para causar problemas.

A verdade é que esses desejos realmente surgem e eles não são um problema. O problema é o que a mente, o entendimento ou o condicionamento fazem com o desejo, na esperança de escapar ao seu poder. O desejo de amor é poderoso. O desejo de liberdade, de verdade, de paz, é enorme. Este poder é uma espécie de tortura. E, com o desejo de fugir a esse desconforto, há uma tendência a criar receitas de como satisfazê-lo, como conservar esta satisfação ou que aparência ela deve ter. Não sou contra visualizações, formulações ou o estabelecimento de objetivos. Tudo isto tem seu lugar. De verdade, tudo tem seu lugar. Mas, para o nosso propósito, a visualização neste contexto é inútil; ela é um obstáculo e uma distração. A paz verdadeira, o amor verdadeiro, a verdade verdadeira, a verdadeira justiça, a verdadeira liberdade, o verdadeiro você, não podem ser visualizados. Paz mundial? Sim, visualize-a. Isto é útil. Isto mantém a mente ocupada. Justiça mundial? Visualize-a. Mas justiça, verdade, amor, a paz que é eterna, tudo isto está aqui agora: presente em plena experiência de ausência de amor, a experiência de guerra, de injustiça, ou na experiência de ego. Isto precisa ser comunicado. Esta é a tarefa que me foi dada e é dada a você, ou não estaríamos tendo esta conversa."

quinta-feira, 16 de julho de 2009

Para além da noite escura da alma - (Gangaji)


(Intensivo em San Diego, Califórnia - 7 de março de 1997)

"Há um determinado nó na investigação espiritual que precisa ser desfeito, que necessita ser desemaranhado. Ele não é novo. Você certamente já ouviu falar dele. Trata-se da tendência e o hábito de buscar a verdade, a perfeição ou a realização fora de si mesmo. É importante compreender como isso acontece. E talvez esta compreensão possa ser o meio de desatar este nó tão apertado.

No decorrer de uma vida, pode ocorrer um momento precioso e importante, no qual se reconhecem os maus hábitos, os vícios, o horror, a violência e a imundície que temos chamado de "eu". É um grande choque, um grande abalo; isso é muito importante, caso contrário, o horror e a imundície simplesmente continuam a ser acumulados, em nome e a serviço da exultação de "mim" e da "minha história". Este reconhecimento é um choque espiritual, e pode haver (e geralmente há) um grande estremecimento, seguido de um desejo de descobrir o que é verdadeiro, o que é real, o que é puro, o que é sagrado, o que é livre. Portanto, a busca começa "lá fora".

Temos muitos exemplos primorosos de "lá fora". Em todas as épocas, houve sábios, santos, messias, homens e mulheres para quem podemos apontar e dizer: "Está presente neles. Por que não consigo chegar lá?" Então, há muitas tentativas de consertar o que se percebe como revoltante e limitado, para que possa ser mais como o que se imagina que é puro e sagrado. Todos vocês já tentaram isso. Isso não é nenhuma novidade, certo? Há esforço e trabalho, um sentido de estar ganhando terreno, e uma sensação de estar perdendo terreno, até que, finalmente, ocorre um outro grande choque espiritual. Eu o chamo de "a grande desilusão". Quando se reconhece que toda tentativa de consertar o caráter, a personalidade, os hábitos ou os vícios nem sequer toca aquele o abismo de separação entre quem você é e a própria perfeição, há uma grande desilusão. Um abismo enorme aparece então. Este é o anseio da alma por Deus. E você vê claramente que todo o esforço, a luta, a áspera escalada, com todos os seus ganhos, ainda não tocaram a profundeza deste anseio. Isto é crucial. Esta é a noite escura da alma. É o reconhecimento de que "Eu nunca conseguirei fazer isso. Eu tentei, trabalhei duro, mas jamais conseguirei fazê-lo."

Há muitos caminhos que podem desviá-lo deste momento. Você pode encorajar a si mesmo com pensamentos como este: "Sim, você pode fazer isso. Espere e Deus virá até você. Esforce-se mais. Não desanime."

Mas, em vez de seguir qualquer um destes atalhos, eu o convido a deixar-se cair no fio desta espada de dois gumes: a desilusão e o anseio. Caia bem no meio, para que a espada dilacere este sentido de um abismo de separação. Caia direto dentro do abismo. Recuse-se a seguir qualquer caminho que possa lhe trazer conforto ou esperança ou, a estas alturas, até uma crença. Na verdade, disponha-se a encarar a espada, e deixe que ela dilacere o seu coração.

Este é o verdadeiro convite do satsang. É um convite radical: aceitar não se mover diante do anseio, da desilusão, para descobrir: Quem sou eu, realmente? O que está aqui realmente? É aceitar ver o que existe em um nível mais profundo do que a percepção; o que é mais profundo do que se percebe com os sentidos. É aceitar morrer. Todo o condicionamento é para não morrer. Todo o apoio, a esperança e a crença são de que "Eu não vou morrer", ou "Se eu morrer, irei para o céu, onde me encontrarei com minha avó, ou meus amigos que já foram antes de mim". Por debaixo de todas estas esperanças e crenças está este anseio. Convido você a mergulhar neste anseio. Não na história do anseio, mas no próprio anseio. Ele não está separado da desilusão. A verdadeira desilusão é sagrada: a ilusão é destruída. E o que não pode ser imaginado, o que não se sujeita à estimulação da mente é revelado.

É maravilhoso encontrar alguém, ou viver um momento que abala a ilusão e, embora isto mereça ser reverenciado, é muito importante ver como a mente individual cria um abismo de separação. Todos os grandes mestres disseram que "Você e eu somos um", "Eu e meu pai somos um" ou "Tudo é o mesmo Ser." É irônico como a mente transforma isto em uma ilusão de separação: "Ele e seu pai são um", "Ela e eles são o mesmo", ou "Tudo é um, menos eu; eu fui excluído." Isso soa familiar, não é? Esses hábitos do pensamento são fortes e são reforçados mais ainda, mesmo com as melhores intenções. Com a disposição de parar de alimentar estes hábitos de pensamento, o anseio e a desilusão são encarados diretamente, assim como Cristo na cruz encarou o aparente abandono de Deus.

Isto é oferecido a todos. De alguma maneira, você aceitou o convite até um certo ponto. Mas há sempre mais. Vá mais fundo, penetre mais profundamente, até você, finalmente, não conseguir encontrar distinção entre dentro e fora, entre pai e filho, entre Deus e alma, entre mim e você. Esta é a possibilidade revelada pelo convite ao satsang. Isto é possível para você também. Não se limita ao Buda ou a Cristo. Não se limita a Ramana. Não se limita a Gangaji. Não se limita a nada, e este é o maior ensinamento. Ela é ilimitada. A presença de Deus é onipresente; está em toda parte, o tempo todo.

Esta é a promessa de todos os grandes ensinamentos. É a mensagem que o guru do meu guru transmitiu a ele. É a mensagem que meu guru transmitiu a mim. É a mensagem que é livremente transmitida a você. É a mensagem que vem do mais íntimo do seu ser. A disposição de entrar está em simplesmente receber o que já existe no mais íntimo do seu ser. Não um outro dia, mas agora mesmo: sempre agora. E eu lhe dou as boas-vindas. Dou-lhe as boas-vindas ao entrar. O que parece estar fora também está dentro.

Duas semanas atrás eu não sabia o que era satsang nem quem era Gangaji. Mas quando vi o seu vídeo e olhei em seus olhos, o anseio foi preenchido. Não vi uma forma, vi meu coração."

Que sorte que o anseio estava tão perto, que já não estava mais escondido. De alguma maneira, ele eclodiu para encontrar a si mesmo.

Quarenta e tantos anos de anseio...

Quarenta milhões de anos! Muito mais do que esta vida, na verdade. Você nem precisa acreditar em reencarnação. Nossos genes são codificados pelas vidas de nossos ancestrais e os desejos, realizações e decepções de, pelo menos, quarenta milhões de anos.

O que você acaba de dizer foi perfeito. Descreveu esta jornada. Há duas semanas, fiquei apavorada quando tive que encarar completamente o terror de cair sobre aquela espada... E foi... Todo o terror passou. A idéia de que somos este pequeno conceito imaginado é uma grande mentira. Até aquele momento, o terror era apenas um pensamento, apenas uma história, algo pelo que eu tinha que passar. Estou tão contente.

Eu estou tão contente! Que boas novas!

Aquela profundeza me aterrorizava, porque eu não sabia quem eu era; estava com tanto medo de vivenciar o que estava do outro lado. Isto aconteceu em conseqüência de um ajuste de contas com o fato de ter sido abandonada. Eu tinha imaginado que morreria e, num certo sentido, morri. Mas o jeito é passar por isso. Estou tão grata por ter confiado o suficiente, e ter visto que o convite era para receber, para render-me àquilo que somos. Até aquele momento de entrega, doce rendição, eu nunca tinha vivido a entrega em minha vida. Por isso estou tão agradecida, porque ouvi o seu chamado. Eu não percebo você na forma. Vejo meu coração em você."

Sim, seu coração aí e seu coração aqui. Estas são boas novas para todo o planeta. As reverberações destas boas novas são imensas. O cosmos inteiro participa deste despertar.

Então, agora eu caminho como amante, em vez de tentar ser amada e o meu anseio mais profundo (porque ele se aprofunda cada vez mais) é que aqueles que tiverem contato comigo também perceberão você em mim.

Aleluia! Isso mesmo. Que todos os seres despertem para si mesmos.

O repouso é profundo.

Sim.

Eu te amo.

Namastê."

sexta-feira, 3 de julho de 2009

Como Eu Fico Aqui? - (Gangaji)


Reunião Pública Mill Valley, Califórnia - 23 de junho de 2002


"Pergunta: Minha principal pergunta vem da experiência deste divino estado de Amor.

Gangaji: O Mar divino de Amor.

Pi: Sim. É lindo. Esta experiência de amor transcende tudo.

G: Você tem muita, muita sorte.

Pi: Por que eu iria querer vivenciar qualquer outra coisa além deste amor? Nas relações com os outros, pondo restrições na relação, tornando o amor condicional... Por que eu iria querer me envolver em algo assim?

G: Quer que eu lhe diga por quê? Eu sei por quê.

Pi: Sim.

G: Quer dizer, melhor ir simplesmente direto ao ponto, não?

Pi: Porque eu gosto de ficar nesta caverna.

G: Sim, e porque você tem que descobrir que, no centro dela, está este mesmo Amor. A única razão pela qual você quer vivenciar qualquer outra coisa além do Amor, é para descobrir que é tudo Amor. Você ouviu? Se aceitar a teoria de que você se colocou numa posição horrível (ou que Deus ou o destino o fizeram), você pode vivenciar esta condição horrível, este estado limitado, como algo menor que o divino Mar de Amor. E você pode descobrir que mesmo na experiência de limitação está o amor divino: dentro desta Leela, deste jogo; dentro deste mistério chamado vida, está este princípio unificador. Que todos descubram a si mesmos como sendo apenas Aquilo, como Tudo. Isto vem direto do mestre. Agora que você tem a sua resposta, o que vai fazer com ela?

Pi: Bem, estou procurando um meio de ficar neste estado.

G: Aha! Isto é excelente, porque essa é a pergunta: "Como eu permaneço neste estado?" Mas esta pergunta garante que ele não permanecerá. Se você realmente ouvir isto, ouvirá o que eu disse. Esta mesma pergunta, por mais legítima e natural que seja, é a garantia da saída, porque naquele momento você está se separando do Amor. Você está atribuindo o Amor, o Mar divino de Amor, a uma onda em particular, em vez da totalidade do Mar. Então, não é de admirar que você pergunte: "Onde está o Mar, onde está o Mar?" E então.…

Pi: Bem, eu fiquei neste estado durante uma semana e meia.

G: Uma semana e meia. Meu Deus, um iogue regular, hem? Escute, uma semana e meia é muito tempo. Poderia acontecer em um segundo. Para algumas pessoas aqui, aconteceu durante uma fração de segundo, e elas nem se lembram; porém, sabem que aconteceu, porque há um eco em seu coração. E é só isso que tem que acontecer. Então, o resto de sua vida pode ser dedicado a descobrir aquilo (não naquela forma, não com aquelas qualidades; não com os mesmos fenômenos, e não naquele estado físico, emocional ou mental específico (por mais belo que tenha sido). Descubra-o aqui, neste plano, neste momento normal. O segredo é parar de buscar. Então esta pergunta: "Como eu consigo isso? Como encontro isso? Como mantenho isso?" não tem aonde ir. E aqui está uma descoberta, uma descoberta indizível. Eu realmente não posso falar sobre esta descoberta, porque falar sobre ela daria a ela uma certa forma. E você então imaginaria que é isso que você tem que buscar. Mas isso está bem aqui. Sempre está aqui, COMO AQUI É. O presente incrível de Papaji e de Ramana é que esta simplicidade torna irrelevantes todos as questões de prática, de preparação, karma, bondade, maldade, escolha ou ausência de escolha. Neste momento, pare e vivencie o que está aqui."

Encarando a Morte - (Gangaji)


"Você está morrendo agora, neste momento. Tudo que você pensa que é está morrendo agora, neste exato momento. Você como um corpo individual, como o mundo; você, como experiência, está morrendo neste instante. Há muitas mortes todos os dias. Há a morte de cada momento e a morte que vem todas as noites, quando você adormece. Há morte quando um relacionamento termina ou quando um filho deixa o lar. Mas a morte de que quero falar é a morte física. Em nossa cultura, esta morte é geralmente a mais evitada, a mais negada. Ela nos apavora; temos tanto medo de não ser nada.

Bhavo morreu. Ele se retirou silenciosamente, enquanto dormia, tendo ao seu lado três amigos; eu estava indo à sua casa para vê-lo. Estar com ele, durante as semanas que antecederam a sua morte, e naquela manhã, com seu corpo morto, foi um grande presente. Não foi uma teoria sobre a morte; foi a realidade de estar em um quarto com a morte. A morte se aproximando claramente, e então a morte presente, levando consigo a energia vital. Foi estar com um corpo quando não se faz nada para embelezá-lo: quando ele está mortalmente pálido. Simplesmente o fato nu e cru da morte da forma. A disposição de estar presente com a morte nua revela a absoluta e inegável beleza e presença daquilo que está eternamente vivo. Bhavo se foi, o que conhecíamos da forma de Bhavo se foi; ele foi cremado e agora é apenas cinzas; Desapareceu. Todos nós teremos lembranças de Bhavo, lembranças de sua personalidade gentil, de suas irritações, do universo completo de Bhavo.

A presença que animava a forma de Bhavo é exatamente a mesma presença que anima a sua forma e anima todas as formas. Despertar para si mesmo como essa presença é a disposição de conhecer a morte em todas as formas, inclusive esta que você chama de sua.

Ele deixou uma dádiva enorme para aqueles de nós que se dispuseram a acompanhá-lo em seu sofrimento físico até o fim. Sua morte teve um grande valor, porque ele sabia que ela estava vindo. Ele não estava negando a morte. Isto não quer dizer que ele não estivava combatendo a sua enfermidade; ele lutou, fez tudo que ele e seus médicos consideravam possível. Não se trata de não combater a doença. Trata-se de saber que você está combatendo a doença, mas a morte virá quando vier. E ter a capacidade, como ele teve, de encarar o fim. Ele ouviu: "Perdemos a luta. A luta acabou", e na manhã seguinte estava morto.

Muitas pessoas iniciam a busca espiritual procurando alcançar realização, mas a verdadeira realização espiritual é alcançada por meio da perda consciente de tudo. O que significa perder tudo? Na morte, perdemos tudo: nossas famílias, nossos entes queridos, nossa história, nosso passado, nosso futuro. Na disposição de perder tudo conscientemente, revela-se a verdade de nosso próprio ser.

Felizmente, Bhavo não teve que esperar que a enfermidade tomasse conta do seu corpo para encarar esta perda. Assim, ele pôde morrer livre, morrer em paz; perdendo algo muito precioso, mas ganhando mais do que jamais se pode perder. Nós, que estivemos com ele naquele dia, com seu corpo morto e pálido, sentimos uma incognoscível, incompreensível alegria de ser. Bhavo, com sua morte, foi um presente para nós. A verdade é que ele foi um presente para nós antes disso, porque ele havia encarado a morte muito tempo antes da morte física chegar. Tanto sua vida como sua morte foram, em última instância, relativa e absolutamente o mesmo presente.

Todos vão morrer um dia; isso é garantido pelo nascimento. Contudo, neste momento, você tem a oportunidade de encarar a morte antes de seu corpo morrer, para reconhecer seu amor e apego à forma física, e deixar este apego morrer. A identificação equivocada com a forma física precisa morrer. E, nesta morte, você desperta para a verdade de quem você realmente é. Se você estiver disposto a parar um instante e morrer para esse apego, é bem provável que lhe sobrará algum tempo para descobrir "Como é a vida depois de eu ter encarado a morte?" Então você poderá passar o resto da sua vida compartilhando a sua descoberta conosco. Há tamanha fome, tamanha sede do néctar que brota deste reconhecimento.

Para morrer assim, primeiro é preciso descobrir o mecanismo de resistência. Por exemplo, qual é o pensamento que sustenta a crença de que "Não posso encarar a morte neste momento", ou "Está bem, mas e se...?" A resistência a encarar a morte surge do medo e do pensamento de que "Não vou mais existir". Compreendo esse medo. Muito já disseram e eu repito: "Você é a existência". Não estou pedindo que você acredite no que eu digo; estou encorajando você a realmente encarar o medo da não-existência, a mergulhar na incognoscível possibilidade de não existir. Normalmente negamos esta possibilidade porém, investigar realmente e perguntar: "Quem ou o quê não vai existir?" é auto-investigação.

Pode-se dizer que você é Consciência Radiante; que você é a Luz, a Verdade, Deus ou a Beleza. Entretanto, você precisa reconhecer a si mesmo por si mesmo.

Você é o corpo? Sei que o corpo está obviamente impregnado de você, portanto não estou dizendo que você está separado do corpo.

Você está disposto a morrer agora mesmo, a morrer para quem você foi; a morrer para quem você pensa que é e quem você pensa que será?

Agora, o que permanece?"


Julho de 2002
Este artigo é baseado nas palavras ditas por Gangaji durante um encontro no Peacock Gap Country Club, em 18 de setembro de 2002.

quinta-feira, 21 de maio de 2009

Eu não posso lhe ensinar ISSO - (Gangaji)


"Sugiro que não tome notas. Isso cria uma separação. A crença subjacente é de que "Mesmo que eu não consiga entender agora, se tomar notas, vou conseguir alcançar depois." Mas a verdade é que você já foi alcançado. Esta é a verdade pura e simples. Por isso não posso dizer que sou uma mestra. Eu não posso lhe ensinar ISSO. Mas posso dizer e confirmar que ISSO já o possui, seja quem, ou o quê, você pensa que é, por mais magnífica ou insignificante que seja a sua auto-imagem. Se você estiver disposto a parar de tentar alcançar, consertar, conservar ou manter afastado o que quer que seja, por um momento apenas, você verá. Neste momento, você verá a si mesmo: sem forma, sem medidas, sem pensamentos e sem palavras. Neste momento, você também poderá ver que todo pensamento, seja ele de afirmação ou negação; toda forma, seja ela inteira, danificada ou ferida; toda emoção, seja ela positiva ou negativa, está plena e permeada d'ISSO. Ela é uma expressão d'ISSO. E você descobrirá que o que é percebido como invisível é concretamente real e o que percebido como visível é realmente imaterial."

terça-feira, 19 de maio de 2009

Em busca da felicidade - (Gangaji)

"No coração de todo ser humano com quem falo, tenho visto um comando para, de certo modo, encontrar verdadeira felicidade, verdadeira realização. Às vezes esse desejo é até mais forte do que o instinto de sobrevivência. Como você sabe por sua própria experiência, a busca da felicidade pode enveredar por vários caminhos. De maneira instintiva, pode ser uma busca de prazer, conforto, segurança, ou uma busca de alguma posição conhecida na multidão humana. Geralmente, quando atingimos um determinado nível de sucesso em termos de prazer, conforto, segurança e posição, reconhecemos que nenhuma dessas coisas satisfaz verdadeiramente este comando profundo, este clamor mais profundo por felicidade. Podemos até ter momentos de linda revelação e certamente momentos de prazer, porém, ainda assim, geralmente por baixo de tudo isso está o medo de que nunca venhamos a encontrar paz permanente ou felicidade verdadeira. Ou o medo de perdermos qualquer paz ou felicidade que tenhamos atingido causa-nos tensão e contração já que constantemente procuramos nos apegar. Normalmente sentimos uma profunda desconfiança de que a paz e a felicidade sejam realmente possíveis.

Às vezes, numa vida abençoada, surge o clamor pela busca espiritual, pela busca de Deus, pela busca da verdade. Reconhecemos que o normal significa “não dê ouvidos a esse comando”. Deixamos de lado o que chamamos de “vida mundana” e voltamo-nos para uma vida espiritual.

Infelizmente, o mesmo condicionamento que dirigia a vida mundana geralmente tenta dirigir a vida espiritual igualmente e então se torna uma busca de prazer espiritual, conforto espiritual, conhecimento espiritual ou segurança espiritual. Mais cedo ou mais tarde, você terá que se desiludir com essa busca também. Você encontra prazer, obviamente; alcança espaços de êxtase; sente-se seguro quando percebe que Deus ou a verdade está presente e sente-se confortado quando se sente amparado por essa presença. Porém, até reconhecer que jamais esteve separado dela, você será continuamente impelido a encontrá-la nalguma outra parte, a encontrar Deus, baseado na crença ou na esperança de que Deus vá lhe dar felicidade. Esta crença ou esperança fundamenta-se numa compreensão bem infantil do que seja Deus – uma coisa, uma força, um lugar que lhe possam conceder prazer, conforto e segurança eternos.

Descobri que na verdade é impossível encontrar a felicidade. Enquanto estiver buscando encontrar a felicidade “nalgum lugar”, você estará ignorando o que é felicidade. Enquanto estiver procurando encontrar Deus nalgum outro lugar, você estará ignorando a verdade essencial de Deus, que é onipresença. Quando busca encontrar felicidade nalgum outro lugar, você está ignorando a sua verdadeira natureza, que é felicidade. Você está se ignorando.

Eu gostaria de lhe oferecer o convite e o desafio de você parar de se ignorar e simples, radical e absolutamente ficar quieto – deixar de lado, por um momento apenas, todas as suas idéias de onde está Deus, ou de onde está a verdade, ou de onde você está. Pare de olhar para qualquer lugar. Pare de buscar. Simplesmente seja/esteja. Não estou falando de ficar num estupor ou de entrar em transe, mas de entrar mais fundo no silêncio do seu coração, onde a revelação da onipresença pode revelar-se como a sua verdadeira natureza. Estou lhe pedindo para ficar quieto em pura presença. Não criar isso, nem sequer o convidar, mas simplesmente reconhecer o que está sempre aqui, quem você sempre é, onde Deus sempre está.

Neste momento, por mais que você esteja buscando, pare. Quer esteja buscando paz e felicidade num relacionamento, num trabalho melhor, ou mesmo na paz mundial, apenas por um só momento pare absolutamente. Nada há de errado com essas buscas, mas, se você está engajado nelas para obter paz ou obter felicidade, você está ignorando a base de paz que já está aqui. Uma vez que você descubra esta base de paz, então quaisquer buscas em que você se engaje serão informadas por esta descoberta. Então o que você descobriu você trará naturalmente para o mundo, para a política, para os seus relacionamentos.

Esta descoberta tem ramificações complexas e infinitas, mas sua essência é muito simples. Se você parar com toda atividade, só por um instante, nem que seja por um décimo de segundo, e simplesmente ficar completamente quieto, reconhecerá a intrínseca amplidão do seu ser, que já é feliz e está em paz consigo mesmo.

Por causa do nosso condicionamento, normalmente desconsideramos esta base de paz com um imediato “Sim, mas e a minha vida? Tenho responsabilidades. Preciso me manter ocupado. O absoluto não se relaciona com o meu mundo, minha existência”. Esses pensamentos condicionados apenas reforçam mais condicionamento. Porém, se você tirar um momento para reconhecer a paz que já está viva dentro de si, então, na verdade, você terá a escolha de confiar em todos os seus empenhos, em todos os seus relacionamentos, em todas as circunstâncias da sua vida. Não significa que a sua vida estará isenta de conflitos, desafios, dores ou sofrimentos. Significa que você terá reconhecido um santuário onde a verdade de você mesmo está presente, onde a verdade de Deus está presente, independentemente das circunstâncias físicas, mentais ou emocionais da sua vida.

Este é um convite para o centro do seu ser. Não se trata de religião ou ausência de religião. Não se trata sequer de iluminação ou ignorância. Trata-se da verdade sobre quem você é, a qual está mais próxima e mais profunda do qualquer coisa que se possa nomear.
A qualquer momento, numa fração de segundo, há a possibilidade de reconhecer a ilimitada, infinita e eterna verdade divina de você mesmo. Diferentes culturas espirituais têm dado nomes diferentes a experiências da verdade. Céu, nirvana, ressurreição, iluminação, satori, samadhi – todos são nomes que apontam para esta beleza divina suprema, inominável, vazia de sofrimento e preenchida pela graça.

O reconhecimento desta verdade – é só disso que trata este livro. Se você não conseguir reter na memória uma só palavra sobre isso, simplesmente perfeito! Meu mestre me dizia que o ensinamento mais verdadeiro é como um pássaro a voar no céu: não deixa rastros que possam ser seguidos, todavia não se pode negar sua presença."


Gangaji
The Diamond In Your Pocket
[O Diamante No Seu Bolso]
Cap. 2